100 Días y Contando Por Jesús Méndez Viveros* / Parlamento y Debate

Opinión

Se cumplieron 100 días del gobierno de López Obrador, en donde ha instaurado una nueva dinámica política que tiene su origen en las urnas, caracterizado por un cambio de partido en el poder y los resultados electorales que le otorgaron a Morena una amplia mayoría. Al no tratarse de una revolución, se están presentando algunos cambios de forma gradual, promovidos desde el mismo gobierno bajo el lema de “la cuarta transformación”.

México se consolida políticamente con un gobierno estable y democrático, con un juego político en el Congreso en donde el partido en el gobierno ha logrado construir una mayoría calificada, con negociaciones y alianzas con las demás fuerzas políticas, principalmente PES, PT y PVEM, y es que justo de eso se trata la pluralidad política. Los indicadores económicos se encuentran dentro de lo esperado, salvo la inflación que fue un poco superior de lo esperada y los ataques de las calificadoras contra PEMEX, y eso que el País se encuentra en el top 10 de los países más atractivos para invertir.

Morena busca dotar de identidad su proyecto y que los ciudadanos lo adopten, en un momento donde justo sus principales opositores se han debilitado, ya que parecieran no tener un proyecto definido ni una identidad, toda vez que su vocación aliancista, tanto en el Pacto Por México, como en las coaliciones electorales, resultaron un fracaso.

A 100 días de su gobierno, la mayoría de la población aprueba el actuar del presidente, a pesar de sus polémicas frases y acciones, lo cual tiene en descontento a sus adversarios, principalmente de los sectores conservadores que desean que nada cambie.

Muchos exigen como nunca antes la respuesta y las acciones del Presidente, y es que 100 días pudieran parecer mucho, pero para ciertos procesos no lo son. Sirven para identificar el estilo del nuevo gobierno, las directrices que llevará, pero no sirven para dar resultados a problemas muy complejos, simplemente porque es muy poco el tiempo y lo andado.

Entre las acciones relevantes de este gobierno se encuentran la cancelación de NAICM, la aprobación del proyecto del Tren Maya, la creación de la Guardia Nacional, el combate al huachicoleo, convertir en museo la residencia de Los Pinos, dejar de usar el avión presidencial, reducir el IVA en la frontera, desaparecer el Estado Mayor, reducir el sueldo a funcionarios públicos y prestaciones como el seguro de gastos médicos mayores, quitar las pensiones a los ex presidentes, entre otras.

López Obrador tiene muchos pendientes qué resolver, desde los propios compromisos como la creación de los “súper delegados”, reformar la “reforma educativa”, instaurar el referéndum y la revocación de mandato, y los heredados como la inseguridad, el narcotráfico o la economía en el contexto de la renegociación del TLC.

En estos 100 días no ha viajado al extranjero, tal como prometió en campaña, y se ha dedicado a recorrer el País, tal como lo hizo en su campaña. Este nuevo estilo de gobierno habla de frente, sin interlocutores, corrigiendo sobre el paso ante las críticas.

Mientras la oposición se encuentra desconcertada, unos ocupados en renovar lo mejor posible sus dirigencias y otros creando nuevos partidos para emular lo que hizo Morena, AMLO trabaja ya en posicionar su proyecto y refrendarlo en la elección intermedia, por lo que no es de extrañar que sus siguientes acciones como gobernante, estarán apuntando en esa dirección.

 

 * Facultad de Ciencias Políticas y Sociales – UNAM

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