Andy Ruiz (Una gran lección)

Butaca Alta

Por Roberto Acevedo Acosta

Andy Ruiz (Una gran lección)

Amable lector si hace algunos meses alguien le hubiera preguntado quién era Andy Ruiz (1989, California) probablemente la respuesta hubiera sido un no sé.

Pero todo cambio un 1 de junio del presente año cuando de la nada un perfecto desconocido para la afición mexicana le ganó a Anthony Joshua (1989, Inglaterra) campeón mundial de los pesos pesados, con un “knockout” técnico que cimbró el mundo del boxeo.

De origen humilde el nuevo rey de los pesados se convirtió en la nueva atracción del deporte mexicano. Ya que, a pesar de haber nacido en los Estados Unidos, pero de padres mexicanos, su éxito fue adoptado por la fanaticada tricolor como propio.

Nunca en la historia del boxeo azteca había tenido un campeón en la máxima categoría y menos con una historia digna de Hollywood.

México es tierra de peleadores. Nombres sobran en la constelación de estrellas, pero ninguno como Andy Ruiz, quien disputó un campeonato sin estar rankeado, pero un problema del retador oficial, que a la postre le impidió subirse al ring puso al México-americano con su cita con el destino.

Nadie daba nada por Ruiz quien además de ser desconocido no tenía la mejor condición física posible pues se le veía con sobrepeso pero a la hora del combate exhibió una velocidad de manos que sorprendió al mismo Joshua, que pensó que se iba a encontrar con un bulto… pero no ese “gordito” derribo en tres ocasiones al campeón y lo derrotó con un knockout técnico.

Inmediatamente se habló de una revancha y ahí empezó la desgracia de Ruiz. La fama le llegó de forma brutal y con eso la pérdida de piso.

En los últimos meses era común ver a Andy en la televisión mexicana en diversos programas. En fiestas gastando parte de los 9 millones de dólares que ganó por la pelea con Joshua.  Incluso fue a ver al presidente de México.  Y mientras se volvía la principal atracción de los deportes mexicanos todo mundo se preguntaba ¿Cómo se estaba preparando para su defensa? Pactada para el pasado 7 de diciembre.

Y la fecha llegó y con ella la triste realidad. Otra vez con un sobrepeso evidente, pero en esta ocasión sin argumentos boxísticos, Ruiz perdió por decisión unánime. Derrota que muchos ya esperaban.

Lo más lamentable vino una vez terminada la pelea. Cuando el papá de Ruiz ante las cámaras de televisión reconoció que su hijo no se preparó para el compromiso, incluso dejó de entrenar más de dos meses para dedicarse a la fiesta.

Bajo esas condiciones lo de Andy Ruiz era una derrota anunciada.

Pero más allá de que será muy difícil volver a ver a Andy en una pelea de campeonato. Lo que hizo es digno de análisis para no cometer los mismos errores y aprender de su experiencia, sobretodo los deportistas a quienes la fama les llega de pronto.

La verdad fue bonito mientras duró.

Por cierto, por la pelea de revancha ante Anthony Joshua, el México-americano ganó 14 millones de dólares. Muy por debajo de los 80 millones que obtuvo su rival.  En esas cifras se reflejó la confianza que le tenían a Ruiz por retener el título. Ninguna evidentemente.

No duden que en un futuro no muy lejano veamos una película del “Rocky” mexicano. Pero lo más importe es que Ruiz hay aprendido la lección.

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