Nuevo Ejecutivo y Gabinete por 8 Ejes para la Seguridad

Presenta AMLO los Ejes del Plan Nacional de Paz y Seguridad Nacional

(Redacción DM) El presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, y su futuro gabinete presentaron el Plan Nacional de Paz y Seguridad para el próximo gobierno, el cual está basado en 8 ejes principales con los objetivos de repensar la seguridad nacional y reorientar el papel de las Fuerzas Armadas, crear una Guardia Nacional y establecer coordinaciones regionales.

En el documento presentado se reconoce que la violencia, los asesinatos y la criminalidad en México han llegado a niveles históricos y el país está entre los más inseguros del mundo.

Resalta que es necesario e indispensable formular nuevos paradigmas de seguridad nacional, interior y pública, prevención del delito, procuración e impartición de justicia, restablecimiento del estado de derecho y reinserción de infractores.

Para ello, el Plan está basado en avanzar a una perspectiva de respeto de libertades y los derechos humanos; que contempla los siguientes ejes:

1.- Erradicar la corrupción y reactivar la procuración de justicia

Una de las condiciones fundamentales para hacer frente a la inseguridad y la violencia es erradicar la corrupción, con lo cual los índices delictivos se reducirán en forma sustancial.

Para ello propone tipificar la corrupción como delito grave; establecer la obligatoriedad de las declaraciones patrimonial, fiscal y de intereses de todos los servidores públicos; eliminar el fuero; erradicar los paraísos fiscales; monitorear en línea y en tiempo real el dinero para adquisiciones; y realizar verificaciones obligatorias de los precios de mercado antes de cualquier adquisición.

Además de debilitar o colapsar las finanzas del crimen organizado y reducir el lavado de dinero.

2.- Garantizar empleo, educación, salud y bienestar

La reducción de la pobreza, la marginación y la desintegración familiar y social ofrecerá una base

perdurable para disminuir la comisión de delitos de toda clase.

Se plantea que, con programas de desarrollo y bienestar sectoriales, el gobierno fortalecerá el sector social de la economía e impulsará su entrada en energía y telecomunicaciones.

3.- Pleno respeto y promoción de los derechos humanos

Las violaciones a los derechos humanos se multiplican y perpetúan en la impunidad.

Para contrarrestarlo se plantea tipificar como delitos, con sanción definida, los incumplimientos de recomendaciones de las Comisiones Nacional y Estatales de Derechos Humanos; construir una cultura de Derechos Humanos tanto en los planes oficiales de estudio como en los instrumentos publicitarios de las distintas instancias de gobierno; y erradicar la represión y nadie será torturado, desaparecido o asesinado por un cuerpo de seguridad del Estado.

El documento señala que el nuevo gobierno no permitirá que se cometan actos ilegales desde el poder y se investigará cualquier denuncia de violación a los derechos humanos; además impulsará, por los medios legales disponibles, la liberación de quienes, sin haber cometido acciones violentas, se encuentren en prisión por motivaciones políticas, así como la extinción de imputaciones y causas penales originadas por la participación de los acusados en actos de resistencia legal y pacífica.

4.- Regeneración ética de la sociedad

La pobreza, la marginación, la negación regular de derechos básicos y la falta de horizontes de realización que se deriva de la supresión de los mecanismos de movilidad, han generado un resentimiento social que forma parte de la crisis de valores y de convivencia. Ese resentimiento y esa crisis, son, a su vez, uno de los componentes del estallido de violencia y criminalidad.

La Regeneración Moral es al mismo tiempo un medio y un propósito de la Cuarta Transformación. La Constitución Moral propuesta no pretende imponer conductas o valores a nadie sino ofrecer lineamientos de convivencia entre individuos y deberes para con la colectividad.

5.- Reformular el combate a las drogas

Las prohibiciones actuales son tan discrecionales y arbitrarias que se aplican a la cocaína, la mariguana, la heroína, las metanfetaminas y el ácido lisérgico, pero no afectan la producción y comercialización del alcohol, el tabaco, las bebidas con contenido de taurina y la cafeína ni al libre consumo de ciertos antidepresivos y somníferos.

En este sentido, se asevera que tal prohibición es ineficaz desde el punto de vista de la salud pública y estimula al narcotráfico al favorecer mayores márgenes de utilidad y de rentabilidad por la producción, distribución y venta de drogas prohibidas.

Señala que la única acción realista para reducir los niveles de consumo de drogas reside en reorientar de manera negociada y bilateral los recursos actualmente destinados a combatir su trasiego y aplicarlos en programas –masivos, pero personalizados– de reinserción y desintoxicación.

6.- Emprender la construcción de la paz

La estrategia policial y belicista ha provocado una tragedia humana y social de gravísimas dimensiones: más de 200 mil personas han sido asesinadas y más de 37 mil se encuentran desaparecidas. México se ha convertido en un país de víctimas.

En este sentido, anuncia que se buscará la construcción de la paz y la reconciliación con base en la verdad, la justicia, la reparación y la garantía de no repetición de los crímenes cometidos.

Afirma que la regulación de los estupefacientes actualmente prohibidos puede incidir en una reducción de las adicciones, en una significativa disminución de márgenes de utilidad y de base social para el narcotráfico y, por consiguiente, en una perceptible atenuación de la violencia.

Es necesario emprender un proceso de pacificación y adoptar modelos de justicia transicional que

garanticen los derechos de las víctimas, esto es, de leyes especiales para poner fin a las confrontaciones armadas y posibilitar el desarme y la entrega de los infractores; para ello se debe garantizar sus derechos, ofrecerles reducciones de penas e incluso amnistías, condicionadas a la aprobación de las víctimas –sean personas o colectividades– y proponerles un cambio de vida.

7.- Recuperación y dignificación

El sistema penal del país enfrenta graves distorsiones. Es necesario recuperar el control de los penales de manos de la delincuencia y separar a los imputados de los sentenciados, garantizar que la cárcel no sea un doble castigo para las mujeres, dignificar las condiciones de alojamiento, salud y alimentación de los reclusos y garantizar en general el respeto a sus derechos humanos.

8.- Plan de seguridad pública

El Ejército y la Marina han experimentado desgaste y pérdida de confianza entre algunos sectores de la población, debido a órdenes del mando civil de participar en acciones represivas o en funciones policiales para las cuales estas instituciones no han sido facultadas ni capacitadas.

Lo mismo sucede con los agentes ministeriales y las policías estatales y municipales: en general carecen de profesionalismo, protección o apoyo y son, en muchos casos, dominados por la delincuencia y movidos por el interés y la corrupción y no por el deber del servicio público.

Sin embargo, reconoce que, dada la descomposición y la ineficacia de las corporaciones policiales de los tres niveles de gobierno, resultaría desastroso relevar a las Fuerzas Armadas de su encomienda actual en materia de seguridad pública.

Y propone la creación de la Guardia Nacional como instrumento primordial del Ejecutivo federal en la prevención del delito, la preservación de la seguridad pública, la recuperación de la paz y el combate a la delincuencia en todo el país.

 

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