En la Mirada Política de Fer Vázquez-Nájera: Empleo, Austeridad y Emergencia Sanitaria

Mirada Política

Por Fernando Vázquez Nájera*

Empleo, austeridad y emergencia sanitaria

En Estados Unidos más de 36 millones de personas han solicitado los beneficios del seguro de desempleo en las últimas 8 semanas, entre ellos cientos de miles son de origen mexicano. En México se perdieron 753, 280 puestos de trabajo formales desde el 13 de marzo, cuando se comenzó a aplicar medidas de distanciamiento social, y durante abril, en pleno confinamiento y cierre de actividades no prioritarias. Ambos países, junto a Canadá, darán inicio el próximo 1 de julio a la versión renovada del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, el llamado T-MEC, en un momento histórico que no pudo preverse en ningún escenario prospectivo por catastrófico que se pensara.

La realidad laboral en América del Norte es radicalmente distinta de cuando el presidente Trump firmó el acuerdo para implementar el T-MEC el 29 de enero pasado, después de un forcejeo final que terminó ganando ese mandatario. En aquel momento se esperaba que el acuerdo creara unos 800 mil empleos vinculados a la industria automotriz en los tres países. Esta semana comienza a reactivarse esta industria en los Estados Unidos, por lo que urge tener listos los suministros y toda la cadena productiva que incluye a decenas de empresas mexicanas. Esta es la principal presión que tiene el presidente López Obrador para dar por terminada la “jornada de sana distancia” y comenzar “la nueva normalidad”.

Los empleos son la clave de la eventual recuperación económica y social posterior a la emergencia sanitaria afrontada en todo el mundo a causa de la pandemia por Covid-19. Cada empleo recuperado es una persona con el potencial de revitalizar la economía de su familia y la de su comunidad, pero antes de eso hay que adoptar las medidas necesarias, razonadas y planificadas, para el retorno a la actividad productiva. Construir escenarios futuros donde la recuperación económica más que rápida sea sostenida, serán clave para el fortalecimiento de la sociedad en su conjunto, tanto en la economía, pero mucho más allá también, por ejemplo, en el aspecto sicológico, mejora de las relaciones intrafamiliares y desarrollo de las personalidades, capacidad para revertir adversidades, es decir, resiliencia, etc.

Un problema para el diseño y ejecución de cualquier plan de recuperación económico y social en México es la política de pretendida austeridad del actual gobierno. Y no se trata de defender el despilfarro, no. Lo que se requiere es un gobierno eficiente y AMLO y la 4T no lo son. Justo cuando se requiere un mayor gasto del gobierno, la varita populista apunta a un mayor ajuste a la baja del gasto público, y la verdad es que no ahorra ni es austero de verdad. Ahí esta el faraónico y caprichoso proyecto de construcción en Tabasco, Dos Bocas, con un presupuesto de 41, 300millones de pesos para 2020 que, además, se verá incrementado por el alza del tipo de cambio con respecto al dólar. Ahorrar en subsecretarias y demás gasto de la administración pública son migajas frente al desafío de recuperar la economía mexicana que no creció en 2019 y este año podría decrecer en dos dígitos del PIB.

El “anillo al dedo”, parafraseando a López Obrador, viene más bien a esa parte de la sociedad que no veía cómo minar la popularidad y el respaldo social que el presidente obtuvo legítimamente en las urnas en 2018. El desempeño muy cuestionable del gobierno, sobre todo en veracidad de la información difundida durante la emergencia sanitaria por el Covid-19, aunado a las muy limitadas respuestas del gobierno para impulsar la economía y la recuperación de empleos, puede ser el talón de Aquiles de la 4T que, por cierto, no cesa de pelearse entre ellos, con propuestas opuestas y desatinadas, francos diferendos con el presidente (violencia hacía las mujeres) y la interminable pelea por el botín, perdón, por el poder político en Morena.

Algunos se sentirán apoyados por este gobierno, otros dejados a su suerte. En buena medida el factor con el que se juzgue a AMLO y su gobierno puede provenir de si se tiene un trabajo con el cual ganarse el sustento diario, o no. Por lo pronto, todos los empleos formales de 2019 y un poco más, han desaparecido. La solución no es sencilla, pero es evidente el objetivo: recuperar fuentes de empleo y sostenerlas el mayor tiempo posible.

*Analista político y asesor legislativo

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