Debe la Legislatura de Morena acabar con el Outsourcing: CILAS

La práctica, es un cáncer neoliberal

(Especial para DM) El Centro de Investigación y Asesoría Laboral (CILAS) advirtió sobre los riesgos de que prevalezcan las herencias del neoliberalismo como el Outsourcing.

Además, consideró como un reto de la actual legislatura dominada por Morena, el acabar con lo que llamo “este cáncer”, esto a través de la Reforma Laboral que se discutirá en la actual legislatura.

A través de un mensaje a medios, CILAS consideró que

remontar décadas de políticas neoliberales “no será sencillo, debido a que sus prácticas y modelos se han extendido en el conjunto de las actividades económicas del país, como en el caso del Outsourcing, fenómeno que ha provocado la flexibilización y precarización de las condiciones de trabajo”.

El centro de investigación emplazó: “hoy la 64 Legislatura, en la que el partido del gobierno cuenta con mayoría, tiene ante sí el reto de acabar con este cáncer del trabajo, es decir, ir más allá de la reglamentación a la reforma constitucional de 2017 –que ciertamente por sí misma puede representar un gran avance para la libertad sindical”.

Aún está en veremos si la nueva reforma a la Ley Federal del Trabajo, en vías de realizarse, tendrá un alcance progresista en un gobierno que se dice antineoliberal, y obliga a cuestionarse sus alcances: ¿Además de los capítulos obligados, abarcará los artículos enmendados por los neoliberales en 2012 que han afectado la estabilidad en el empleo, los derechos laborales y sociales de los trabajadores, así como la contratación colectiva, entre otros aspectos?, asevero.

El CILAS, consideró que “el Outsourcing, fenómeno creciente en el mundo del trabajo en México y a escala internacional, tendría que ser obligadamente abordado por los legisladores en tanto que se encuentra vinculado a la subcontratación, a la carencia de prestaciones y seguridad social, al pago por honorarios o por servicios profesionales y al deterioro de las condiciones de vida de la clase trabajadora”.

Son principalmente las grandes corporaciones las que han impuesto dicho modelo, mediante el cual evaden la responsabilidad laboral a lo largo de la cadena de generación de valor. Peor aún, es el propio gobierno el que viene haciendo abuso de esas prácticas de simulación, expresó en su comunicado.

En anexo, presentó “el reporte de investigación número 1 de 2019 del Centro de Investigación y Asesoría Laboral (CILAS), el cual busca aportar críticamente algunos elementos de cara a la reapertura del debate público alrededor de la reforma a la LFT, con miras a erradicar prácticas precarizantes y a mejorar las condiciones de vida de los trabajadores mexicanos, en tanto que una gran proporción afronta condiciones precarias en su empleo”.

CIFRAS QUE REVELAN LA SITUACION LABORAL EN MEXICO

De acuerdo con los últimos datos censales del INEGI, en México el personal subcontratado (no dependiente de la razón social de la empresa donde labora) entre 2009 y 2014 pasó de dos millones 708 mil 106 personas a tres millones 578 mil 274.

El mayor número de trabajadores afectados fueron las mujeres que en dicho lapso pasaron de 999 mil 885 a un millón 339 mil 782 personas subcontratadas.

En el periodo de referencia, el personal subcontratado creció un millón 390 mil 255 personas; esto es, un 63 por ciento.

Conforme al último censo de 2014, y con respecto a 2009, el INEGI reportó por actividad y número de personas subcontratadas los siguientes datos:

Industria manufacturera: 926 mil 662 trabajadores bajo la modalidad de Outsourcing contra 667 mil 741 registrados en 2009; comercio al por menor, 872 mil 245 contra 614 mil 37; comercio al por mayor, 327 mil 773 contra 254 mil 595; servicios de alojamiento temporal y de preparación de alimentos y bebidas, 289 mil 916 contra 251 mil 258 trabajadores, y servicios financieros y de servicios, 173 mil 625 contra 204 mil 552 de 2009. Sólo en este último renglón se apreció una ligera caída de la subcontratación en el lapso de referencia.

En 2014, el total del personal que no depende de la razón social (o que fue subcontratado) sumó    un aproximado de 8.9 millones de horas trabajadas, esto es, el 17.79 por ciento del total de horas trabajadas al año en el país.   

Según el INEGI, el personal contratado bajo la figura del Outsourcing fue ligeramente mayor que la proporción de ocupación absoluta, pero la diferencia indica, en general, jornadas de trabajo más prolongadas que las personas que trabajan de manera directa para una empresa, “mostrando que la subcontratación viene de la mano de peores condiciones de trabajo en general”.

Otra expresión indirecta de la subcontratación y de la precarización de las condiciones de trabajo, es el personal contratado por honorarios o por servicios profesionales que en número mostró un incremento.

Según el último censo del INEGI, los trabajadores por honorarios pasaron de 365 mil 803, en 2009, a 560 mil 120 en 2014. De este total, 225 mil 338 correspondieron a mujeres, y 334 mil 782 a hombres.

Otro sector vinculado, pero no exclusivo, que ha resultado afectado es el de los trabajadores independientes. En este sector laboraban 11 millones 872 mil 28 personas cuando Peña Nieto tomó protesta como presidente de México, pero para el tercer trimestre de 2018, este grupo de trabajadores pasó a 14 millones 764 mil 765 personas, de tal forma que casi tres millones más de personas pasaron a esta categoría.

Según el INEGI, el trabajo “independiente” representa el 27 por ciento del total de la población ocupada, cuando en 2012 era el 24.32 por ciento.

Otro dato relevante: durante la gestión de Peña Nieto, un 99 por ciento de los trabajadores “independientes”, por cuenta propia y no remunerados no tuvieron acceso a los servicios de salud.

Asimismo, el empleo independiente sufrió -como el conjunto de la población trabajadora- una degradación de los niveles de ingreso durante la gestión de Peña Nieto. A finales de 2012, 10 por ciento de los trabajadores independientes recibían más de cinco salarios mínimos, proporción que se redujo a la mitad hacia 2018.

En tanto que los trabajadores por cuenta propia en condición de subocupación se incrementaron de 1.5 a 1.6 millones de personas durante el sexenio anterior.

En contraste, el Reporte de Investigación del CILAS arroja un creciente y fructífero campo de negocio para las empresas dedicadas al Outsourcing; éstas llegaron a unas 900 en 2018, según la Asociación Mexicana de Empresas de Capital Humano (AMECH).

De acuerdo con esta asociación, las y los trabajadores de dichas empresas representan apenas el 0.84 por ciento de quienes cotizan al IMSS, pese a que la población ocupada en alguna variante de Outsourcing supera los cuatro millones de trabajadores.

En 2015, el International Business Report informó que más de la mitad de las empresas mexicanas hacían uso del Outsourcing para el pago de nómina.

Vale aclarar que, por la complejidad del fenómeno y la existencia de distintas mediciones, se carece de datos contundentes para evaluar con precisión este fenómeno del Outsourcing o subcontratación de personal, el cual es parte de un modelo productivo y de acumulación de capital que finalmente lleva a la precarización de las condiciones de trabajo.

Se trata de un modelo basado en relaciones trabajador-patrón que, aun cuando deben normarse por el derecho laboral, se simulan como relaciones regidas por el derecho mercantil o civil.

Ante el cambio de gobierno, que en el discurso se dice antineoliberal y comprometido con las causas sociales y de los trabajadores, el Outsourcing es una práctica que debe ser erradicada.

En ese sentido, el presente estudio busca marcar algunas claves que alimenten el debate público, de cara a la próxima reforma laboral, y poner atención en las actuales tendencias a fin de recuperar parte de los derechos de la clase trabajadora y propiciar condiciones dignas de trabajo perdidas progresivamente en las últimas tres décadas. (Con información del CILAS)

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